“Los Torres - Genealogía Histórica de una Familia Puertorriqueña”
por Evelyn Santiago – Torres
Imagen Los Torres Portada - Barranquitas, Siglo XX
Foto del pueblo de Barranquitas, Puerto Rico, a principios del Siglo XX. Es el pueblo donde nacieron la mayoría de nuestros antepasados por la parte de los Torres y la portada de mi libro. Con el tiempo los abuelos se mudaron al pueblo de Cayey, luego se fueron a vivir un tiempo a New York y regresaron de vuelta a la isla, donde murieron y fueron enterrados. Sus hijos se fueron mudando a otros pueblos de la isla, como Coamo, Caguas (como fue el caso de mi mamá) y a la ciudad de New York, donde algunos fueron por temporadas y otros se quedaron e hicieron sus vidas en la Gran Manzana.
I.Introducción
Imagen del Escudo de Armas de los Torres
Luego de la muerte de papi, se comienza la investigación del apellido Santiago y al mismo tiempo, el del apellido Tor El proyecto se convierte en una dedicatoria de amor, honrando las memorias de mis padres y las memorias de todos los antepasados que nos precedieron, abriéndonos los caminos.
Tuve que comenzar por estudiar los datos adquiridos y organizarlos, revisar mis fotos, empaparme de la nueva tecnología de las computadoras que iba a utilizar y estudiar el tema de la genealogía, para poder comenzar a escribir.
Fueron muchas las horas y muchos los días que se dedicaron a este proyecto que se fue convirtiendo en un rompecabezas gigante, un crucigrama de difícil solución que me entretenía acertando, completando lo que soy…
SOY
Soy el trozo de un total
que como a un rompecabezas armo,
componiendo mi figura
al combinar pedacitos.
Soy como un acertijo de difícil solución,
un enigma complicado de entender,
que me entretengo acertando
por encubierto que esté.
Soy un fragmento, un pedazo
de un total que desconozco…
pero que voy completando,
¡expresando lo que soy!
ES
Y de eso se trata la historia y la genealogía, de entender un pasado que define lo que somos hoy. Y lo que somos hoy se compone de lo que fueron los que caminaron esta vida antes que nosotros: nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, nuestros tatarabuelos … todos nuestros antepasados …y todo lo que nos legaron.
Muchas veces ese legado es imperfecto porque imperfecto es el hombre, pero nos inquietamos pensando y culpando a otros de nuestras dificultades ó de nuestras limitaciones.
No es fácil aceptar nuestra responsabilidad, pero como adultos nos damos cuenta de que tenemos que dar gracias por lo que se nos ha dado, perdonar por lo que no se nos pudo dar y buscar en otros lugares y en otras personas lo que nos falte para poder completarnos física, emocional y espiritualmente y ser felices.
La decisión es nuestra.
En mi caso, ya que no tuve hijos (y el que no tiene hijos tiene sobrinos y ahijados), no soy muy amante de los animales y no tengo alma de enfermera, he dedicado parte de mi tiempo al cuidado de mi jardín, que depende entre otras cosas de mi atención, para subsistir y florecer. En esos momentos, en esas horas que le dedico, practico una forma de “meditación en movimiento” que me mantiene en comunicación conmigo misma, con mi yo interior, con mi espiritualidad conectada a la madre naturaleza; nutriendo lo que me nutre y me da vida.
Además, me he dedicado a leer mucho, a escribir y a estudiar para poder entenderme, conocerme y perdonarme; para poder crecer como ser humano (ya que lo que no crece se muere, y en verdad, si voy a estar aquí, prefiero mantenerme lo más viva posible) y para poder entender, perdonar y seguir… completando el ciclo de la vida.
He aprendido que uno no tiene que aceptar todo lo que se acepta como verdad en el mundo racional del pensamiento secular ó de hace siglos, que uno también puede respetar sus propios pensamientos, intuiciones y sentimientos.
Que uno tiene que encontrar y dar de lo que uno tiene dentro y que cuando la mente, el cuerpo y el espíritu se unen, el resultado es mágico, maravilloso.
En nuestra familia, como en todas las familias de este mundo imperfecto, ha habido momentos buenos y malos, muchas alegrías y muchas tristezas.
Contamos con anécdotas que nos llenan de orgullo y otras que preferimos no recordar, pero siempre ha habido mucha unión y mucho cariño.
Y aunque muchos aprendemos a amar de forma no muy saludable y a veces completamente “disfuncional”, de alguna manera nos logramos mantener “conectados” y en la búsqueda de ese ideal.
Y aunque pase el tiempo que pase, cuando nos volvemos a encontrar es como si no hubiera pasado el tiempo.
Les invito a dar una vuelta por el pasado y escudriñar nuestras raíces. Mantengan una actitud abierta y un corazón compasivo y recuerden que la verdad, como dice Harry Potter, es generalmente preferible a la mentira. Ignorar el pasado, negarlo, ó tratar de enterrarlo en los continuos detalles diarios, nunca funciona.
Recordemos que es una “cadena de aprendizaje lo que el ser humano transmite de generación en generación” (Los 4 Acuerdos de Don Miguel Ruiz) y no podemos culpar a los que nos enseñaron lo único que sabían. Hicieron lo mejor que pudieron con esa programación dada.
Sin recursos para la vida, muchos intentaron escapar de su impotencia de la única manera que sabían, “olvidando las penas” en el alcohol.
El dolor profundo del hombre sólo lo conoce él mismo y si no nos gusta nuestra vida ni como somos, nos herimos y herimos a los que amamos también, desafortunadamente.
El mantener secretos es parte de la naturaleza humana, pasa en todas las familias. Muchas veces éstos secretos se guardan celosamente (por generaciones) y sólo se comparten con los más allegados, bajando la voz misteriosamente, con mucho cuidado de que nadie más escuche.
En otros tiempos todavía más porque el conocimiento público de estos secretos de familia, podía destruir vidas. Hoy día la sociedad no pone tantas restricciones al comportamiento y se promueve más la apertura.
Hay algunos secretos que es mejor dejarlos sin tocar pero hay otros que pueden afectarnos toda la vida si no los compartimos. Hablando de familias en general la sicóloga Dr. Joyce Brothers, dice que los secretos tóxicos generan ansiedad y relaciones distorsionadas en las familias que los guardan.
Mentally Unbalanced Image
Estos secretos venenosos, según la doctora Brothers, son el aborto, el maltrato, las adopciones, las violaciones, el abandono, los hijos fuera del matrimonio, el incesto, los matrimonios anteriores, los divorcios, el suicidio, el alcoholismo, las drogas y las enfermedades serias, particularmente mentales.
Cuando las personas que están más cerca de nosotros, nuestras familias, no son honestas, nuestros lazos de intimidad sufren. Nos es difícil después confiar en los demás si nos han mentido las personas en las cuales confiábamos más, las más cercanas… nos sigue diciendo la doctora.
Los secretos dañinos y peligrosos, dice la sicóloga, se deben contar, deben ser conocidos por los miembros del núcleo familiar, siempre respetando a los dueños del secreto, las víctimas. Cuando tenemos el valor de compartir estos secretos las familias comienzan a sanarse.
Observemos nuestra historia sin pasar juicios, sin los opuestos de bueno ó malo, justo ó injusto, moral ó inmoral, mejor ó peor.
Les invito a mirar y ver y a recordar que las realidades, situaciones y recursos de esos tiempos eran otros…
Que la vida era muy dura y la pobreza, extrema.
Que lo que damos hoy por sentado y no valoramos, como el tener agua potable, la electricidad, los automóviles, los aviones, la televisión, los artefactos eléctricos, las computadoras, las escuelas y la transportación pública, por ejemplo, son lujos que a los ojos de algunos de nuestros antepasados parecerían increíbles.
Que nuestros antepasados europeos llegaron a la isla de Puerto Rico buscando libertad para creer en lo que creían (muchos perdiéndolo todo y volviendo a empezar), buscando nuevas oportunidades u obligados por la necesidad.
Que nuestros antepasados esclavos llegaron encadenados, separados a la fuerza de todo lo que amaban y conocían.
Y que nuestros antepasados los “indios” taínos que poblaban la isla, fueron aniquilados como pueblo, pero que gracias a los matrimonios con los europeos y los negros, su herencia racial continúa.
- Malvina Hoffman – Races of Mankind Image
- Y esa es la mezcla racial y cultural que heredamos, la sangre que compartimos. Los puertorriqueños somos una mezcla de las tres razas del género humano: la raza mongoloide ó china u oriental, la caucásica ó blanca y la negroide ó negra.
La mongoloide porque de ahí descienden los taínos y todos los indios americanos (The Races Of Mankind by Dr. H. Field), de la caucásica por los europeos del “descubrimiento” y de la negroide, por los africanos que vinieron a nuestra isla.
Así que aún siendo una isla tan pequeña, dio cabida a las tres razas del mundo, uniéndolas en una sola.
Este estudio comprende los antepasados y sus descendientes desde el 1910 hasta el año 2008 y consta de 7 generaciones.
Comienza con nuestro gran tatarabuelo: Eusebio Díaz y nuestros tatarabuelos Manuel de Jesús Díaz Santiago & Isabel Rodríguez, Julián Reyes & Ana Berríos, los abuelos de abuela Dona; Pablo Torres & Juana Berríos, Hipólito Pérez & Clotilde Cruz, los abuelos de abuelo Tino y los bisabuelos Pablo Torres Berríos & Delfina Pérez Cruz, Eulogio Díaz Rodríguez & Valentina Reyes Berríos (los papás de abuelo Tino y de abuela Dona). Finaliza con los tataranietos de nuestros abuelos, nuestros sobrinos nietos.
No es un estudio completamente científico ni es final. La genealogía es un proyecto de toda la vida.
Espero que alguna persona de la nueva generación de nuestra familia, se identifique también con este proyecto y continúe la tradición de genealogía que he comenzado.
Con la intención de hacerlo más fácil para leer, he escrito dividiendo los párrafos en cápsulas (tantas como me ha sido posible), he utilizado el recurso de las negrillas y escribí con las letras más grandes.
He incluido algunas frases y citas, algunas mías y otras que ya son parte de mí (además de tres de mis poemas). En algunos casos no he dado la fuente de las citas por no recordarla. Incluí también una tabla del tiempo que compuse, con los eventos mundiales y locales (del mundo en general, de cada época y de cada país en particular, además de los Santiago y los Torres), que influenciaron las vidas de los que vivieron esos tiempos y que nos da una visión más completa de su cronología.
En el caso de los Torres, aunque el apellido aparece por primera vez en España, entre los siglos 11 y 12, antes de ése tiempo tenían que haber existido antepasados nuestros que se apellidarían de otra forma o no se apellidaban (el apellido heredado no se comenzó a usar hasta los años 1000, al principio sólo se utilizaba un nombre, pero con el tiempo y la multitud de personas con el mismo nombre, se hizo necesario incluir más de uno para diferenciarlos).
En la tabla del tiempo, los Torres aparecen con las anotaciones teóricas que hago distinguidas por un signo de interrogación y las demás anotaciones históricas de nuestra familia. Incluí también fotos, dibujos y escudos que encontré en la Internet, en álbumes familiares y en mis libros.
Puede ser que se me hayan olvidado muchos datos de nuestra muy personal historia familiar ó que no halla descubierto a todos nuestros antepasados y hasta falten muchos vivos, pero la alegría, el éxito y la satisfacción que he sentido al continuar la búsqueda y encontrar datos sobre su existencia, es innegable.
En ningún otro continente en el mundo se ha absorbido la diversidad de gente y de idiomas nativos, como se ha hecho en América y en ninguna otra parte del mundo se estudia tanto la genealogía como aquí.
Incluyo direcciones electrónicas de la Internet y otros recursos para que los interesados puedan, con facilidad, entrar al mundo fascinante de la genealogía, teniendo presente que no todo lo que se lee en la red de información es verdad y que las direcciones electrónicas cambian mucho…
Próxima Parte: A. Genealogía




