De eso se trata la historia y la genealogía, de entender un pasado que define lo que somos hoy.
Libro Los Santiago - Evelyn Santiago
Lo que somos hoy se compone de lo que fueron los que caminaron esta vida antes que nosotros: nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, nuestros tatarabuelos … todos nuestros antepasados y todo lo que nos legaron.
Muchas veces ese legado es imperfecto porque imperfecto es el hombre, pero nos inquietamos pensando y culpando a otros de nuestras dificultades ó de nuestras limitaciones.
No es fácil aceptar nuestra responsabilidad, pero como adultos nos damos cuenta de que tenemos que dar gracias por lo que se nos ha dado, perdonar por lo que no se nos pudo dar y buscar en otros lugares y en otras personas lo que nos falte para poder completarnos física, emocional y espiritualmente y ser felices. La decisión es nuestra.
En mi caso, ya que no tuve hijos (y el que no tiene hijos tiene sobrinos y ahijados), no soy muy amante de los animales y no tengo alma de enfermera, he dedicado parte de mi tiempo al cuidado de mi jardín, que depende entre otras cosas de mi atención, para subsistir y florecer. En esos momentos, en esas horas que le dedico, practico una forma de “meditación en movimiento” que me mantiene en comunicación conmigo misma, con mi yo interior, con mi espiritualidad conectada a la madre naturaleza; nutriendo lo que me nutre y me da vida.
Además, me he dedicado a leer mucho, a escribir y a estudiar para poder entenderme, conocerme y perdonarme; para poder crecer como ser humano (ya que lo que no crece se muere, y en verdad, si voy a estar aquí, prefiero mantenerme lo más viva posible) y para poder entender, perdonar y seguir… completando el ciclo de la vida.
He aprendido que uno no tiene que aceptar todo lo que se acepta como verdad en el mundo racional del pensamiento secular ó de hace siglos, que uno también puede respetar sus propios pensamientos, intuiciones y sentimientos.
Que uno tiene que encontrar y dar de lo que uno tiene dentro y que cuando la mente, el cuerpo y el espíritu se unen, el resultado es mágico, maravilloso.
En nuestra familia, como en todas las familias de este mundo imperfecto, ha habido momentos buenos y malos, muchas alegrías y muchas tristezas.
Contamos con anécdotas que nos llenan de orgullo y otras que preferimos no recordar, pero siempre ha habido mucha unión y mucho cariño.
Y aunque muchos aprendemos a amar de forma no muy saludable y a veces completamente “disfuncional”, de alguna manera nos logramos mantener “conectados” y en la búsqueda de ese ideal.
Y aunque pase el tiempo que pase, cuando nos volvemos a encontrar es como si no hubiera pasado el tiempo.
Les invito a dar una vuelta por el pasado y escudriñar nuestras raíces. Mantengan una actitud abierta y un corazón compasivo y recuerden que la verdad, como dice Harry Potter, es generalmente preferible a la mentira. Ignorar el pasado, negarlo, ó tratar de enterrarlo en los continuos detalles diarios, nunca funciona.
Recordemos que es una “cadena de aprendizaje lo que el ser humano transmite de generación en generación” (Los 4 Acuerdos) y no podemos culpar a los que nos enseñaron lo único que sabían. Hicieron lo mejor que pudieron con esa programación dada.
Sin recursos para la vida, muchos intentaron escapar de su impotencia de la única manera que sabían, “olvidando las penas” en el alcohol.
El dolor profundo del hombre sólo lo conoce él mismo y si no nos gusta nuestra vida ni como somos, nos herimos y herimos a los que amamos también, desafortunadamente.
Observemos nuestra historia sin pasar juicios, sin los opuestos de bueno ó malo, justo ó injusto, moral ó inmoral, mejor ó peor.
Les invito a mirar y ver y a recordar que las realidades, situaciones y recursos de esos tiempos eran otros…
Que la vida era muy dura y la pobreza, extrema.
Que lo que damos hoy por sentado y no valoramos, como el tener agua potable, la electricidad, los automóviles, los aviones, la televisión, los artefactos eléctricos, las computadoras, las escuelas y la transportación pública, por ejemplo, son lujos que a los ojos de algunos de nuestros antepasados parecerían increíbles.
Que nuestros antepasados europeos llegaron a la isla de Puerto Rico buscando libertad para creer en lo que creían (muchos perdiéndolo todo y volviendo a empezar), buscando nuevas oportunidades u obligados por la necesidad.
Que nuestros antepasados esclavos llegaron encadenados, separados a la fuerza de todo lo que amaban y conocían.
Y que nuestros antepasados los “indios” taínos que poblaban la isla, fueron aniquilados como pueblo, pero que gracias a los matrimonios con los europeos y los negros, su herencia racial continúa.
Y esa es la mezcla racial y cultural que heredamos, la sangre que compartimos. Los puertorriqueños somos una mezcla de las tres razas del género humano: la raza mongoloide ó china u oriental, la caucásica ó blanca y la negroide ó negra.
La mongoloide porque de ahí descienden los taínos y todos los indios americanos (The Races Of Mankind by Dr. H. Field), de la caucásica por los europeos del “descubrimiento” y de la negroide, por los africanos que vinieron a nuestra isla.
Así que aún siendo una isla tan pequeña, dio cabida a las tres razas del mundo!










Puerto Rico My Island Of Enchantment

